El querido conejo de terciopelo
Este mensaje se me dio en una sesión con una mujer que tenía unos cincuenta años. Se sentía triste y desanimada porque, mientras que había tenido algunas relaciones, sentía que aún no había encontrado al hombre de sus sueños. La Voz me envió una imagen del conejito de velvetón que se preguntaba si dolía volverse de verdad siendo amado. Entonces conté lo siguiente a la mujer:
En el encantador cuento de niños El conejo de terciopelo hay un Caballo de Piel de juguete que llevaba viviendo en la guardería más tiempo que cualquier otro juguete. Un día, el Conejo, que era relativamente nuevo, pregunta al Caballo de Piel qué es «de verdad». El Caballo de Piel responde: «Es una cosa que te pasa. Cuando un niño o niña te quiere durante mucho, mucho tiempo, no sólo para jugar sino que te quiere DE VERDAD, entonces te vuelves de Verdad».
—¿Duele? —preguntó el Conejo.
—A veces —dijo el Caballo de Piel, pues él siempre era sincero—. Cuando eres de Verdad no te importa que te hagan daño.
—¿Y pasa de repente, como cuando te dan cuerda —preguntó él— o poco a poco?.
—No ocurre de repente —dijo el Caballo de Piel—. Te vas volviendo. Cuesta mucho tiempo. Por eso no suele pasarle a menudo a la gente que se rompe fácilmente, o que tiene bordes afilados, o que tiene que guardarse con cuidado. Generalmente, para cuando eres de Verdad te falta la mayor parte del pelo de tanto cariño, y tienes los ojos salidos y las articulaciones sueltas y estás muy gastado. Pero estas cosas no importan en absoluto, porque una vez que eres de Verdad no puedes ser feo, excepto para la gente que no lo entiende.
(Williams, Margery, El conejo de terciopelo)
Entonces habla la Voz:
Queridos,
Este es un mensaje para todos los que aguardáis a conocer a vuestra persona amada. Cuando la encontréis estaréis preparados porque ya sentiréis el Amor Universal que sois. Es necesario que se os alisen los bordes: en otras palabras, haber vivido las experiencias de la vida. Esto significa que hayáis reído cuando estabais contentos y llorado cuando estabais tristes. Cuando vivís la vida plenamente es cuando estáis preparados para ser amados porque sois de verdad. Hasta entonces conocéis a personas que llenan esa parte de vosotros que no está entera. Este «volverse de verdad» puede producirse a cualquier edad, pero a la mayoría de personas le resulta necesario vivir algunos años antes de saber quiénes son en realidad. ¿Cómo puede amarte alguien si tú no te conoces de verdad: no sabes lo que te gusta, lo que no te gusta, cuáles son tus valores, tus intereses, etc.?
La gente que se rompe fácilmente es aquella que no puede capear las tormentas de la vida o la que se rinde a ésta antes de haberla vivido. Se trata de personas que deciden borrarse de la gran aventura de la vida, que deciden que ya han resultado heridas antes y no quieren que vuelvan a hacerles daño. Estas personas tienen una gran barrera de protección a su alrededor, de modo que ¿cómo puede nadie amarlas lo suficiente como para que «se les caiga el pelo»? La vida consiste en asumir riesgos y permitir que alguien se acerque, no importa el miedo que tengas.
Hay también algunos de vosotros que sois como muñecas de porcelana: os habéis puesto en un rincón y allí estáis, haciendo bonito pero sin hacer nada. Exigís que se os trate con gran cuidado, incluso hasta el punto de no permitir que nadie se os acerque ¡por miedo a romperos!
¿Qué significa ser de verdad? Significa bajar vuestras barreras, permitir que los demás se acerquen, averiguar quiénes sois, vivir la vida al máximo. Y cuando habéis hecho todo eso es cuando sois de verdad... habéis sido amados. Os habéis dado permiso para ser amados por vosotros mismos y por los demás.
De modo que si sois un poco mayores no os preocupéis: habéis estado experimentando la vida para que pueda aparecer vuestra pareja. Nunca sois demasiado mayores para ser amados. Para cuando tenéis una edad más avanzada puede que ya no tengáis la misma belleza corporal, pero, en cambio, tenéis una belleza auténtica que cualquiera que sea auténtico/a puede ver. Así que, por favor, no os preocupéis si tenéis treinta y cinco, cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta, ochenta o incluso noventa años: vuestra futura pareja verá vuestra belleza.
Puede que no tengáis el cuerpo de una persona de veinte años, pero tenéis otra cosa: tenéis belleza «interior», que es algo que pocos —si es que hay alguien— pueden tener siendo jóvenes. De modo que cuando veáis a esas jovencitas tan monas caminando por la calle con el cabello meciéndose y vaqueros ajustados recordad que lo que veis es lo que hay. La mayoría de hombres saben eso y los que son maduros no quieren sólo lo que ven: quieren una mujer de verdad, y lo mismo vale para una mujer que esté buscando a un hombre.
La mayoría de vosotros habéis experimentado la diferencia entre un cuerpo joven y hermoso que está vacío por dentro y un cuerpo mayor y hermoso que está lleno por dentro. En eso reside el atractivo del hombre o la mujer mayores. Hay una blandura que se refleja en el cuerpo... Ahora bien, no estamos diciendo que una persona joven no pueda estar también llena por dentro; sin embargo, estamos observando que es la excepción a la experiencia de la Tierra.
Al igual que se requiere tiempo para añejar un buen vino, se requiere tiempo para que vosotros entréis en vuestra plenitud como seres espirituales humanos. De modo que si aún no habéis encontrado a vuestra pareja regocijaos. Dejad que el cariño vaya arrancándoos parte del pelaje... disfrutad la vida al máximo, sabiendo que él/ella viene hacia vosotros... en la lenta danza del amor.
Sois hermosos sea cual sea vuestra edad. Y recordad que tenéis el derecho y la opción de ser jóvenes a cualquier edad. ¿Os habéis fijado alguna vez en que hay personas que son viejas a los cuarenta mientras que otras permanecen jóvenes a los ochenta? Si tu espíritu es joven tú también lo eres.
Y, a propósito, después de una cierta edad es cierto que la edad no influye en nada. Hay un punto en el que todo el mundo tiene la misma edad: es, por lo general, después de que uno ha llegado a los treinta y cinco o cuarenta. Nos hemos encontrado con personas maduras y autorrealizadas que son muy jóvenes y con niños inmaduros que van andando por ahí en cuerpos viejos de setenta y cinco años. Vosotros sabréis si estáis con una persona madura que ha conocido el amor o no. No notaréis la diferencia de edad si estáis con alguien que es más joven o mayor que vosotros si la persona es «de verdad».
Durante este tiempo de juntarse es importante regresar una vez más a vuestros sentimientos en vuestro ser: recordad que si la sensación es buena probablemente sea bueno para vosotros; si tenéis reservas u os sentís poco entusiastas probablemente no hayáis encontrado aún a vuestra pareja.
¿Cómo sabréis si habéis encontrado a vuestra pareja, a vuestro compañero o compañera espiritual perfecto/a, a vuestra alma gemela, o no? Pues si tenéis que formular la pregunta ¡es que no lo o la habéis encontrado! Es así de sencillo.
Recordad que en el baile lento del amor la persona a la que estáis buscando está buscándoos a vosotros. Bajad vuestras barreras, cerrad la puerta a vuestro pasado y mirad justo enfrente de vosotros: tal vez él o ella esté ya ahí.
Así pues, querido Conejo de Terciopelo, ábrete a los brazos del amor y al abrazo de la vida.
Nosotros estamos contigo.
Phoebe Lauren - marzo 2006
Phoebe Lauren es la autora de “El niño de las Estrellas”