« Me convencí de que los organismos vivos estaban organizados mediante campos cuando hacía investigación sobre el desarrollo de plantas en la Universidad de Cambridge. ¿Cómo crecen secuoyas, bambúes o digitales a partir de simples embriones dentro de las semillas? ¿Cómo adoptan las hojas, las flores, los frutos sus formas características. Surgen los mismos problemas para entender cómo un óvulo fecundado da lugar a la mosca del vinagre, a un pez de colores o a un elefante.
La respuesta inocente es decir que todo está genéticamente programado. De algún modo, cada planta o animal en desarrollo sigue las instrucciones codificadas en sus genes. Los genes permiten a las células producir las proteínas correctas en el momento adecuado a medida que el organismo se desarrolla, pero ¿cómo explica la proteína correcta la forma de una flor o la estructura de un ratón? Nadie lo sabe. Este es uno de los problemas sin resolver más importantes de la biología.
Decir simplemente que las células, los tejidos y los órganos se unen entre sí de forma automática es como decir que si todos los materiales de una obra se entregaran en el momento adecuado, el edificio se uniría automáticamente adoptando la forma correcta como resultado de fuerzas físicas ciegas.Obviamente no es el caso. Los edificios no se construyen a sí mismos y su construcción sigue un plan. Además, el plan no está contenido en los materiales de construcción. Es más bien como una idea espacial, un modelo de información. No obstante tiene efectos reales y determina dónde se ponen los materiales y qué forma adopta el edificio.
Desde los años 20, muchos de los biólogos que estudiaban el crecimiento de plantas y animales se han convencido de que en los organismos en desarrollo, además de los genes, debe haber campos de organización llamados campos morfogenéticos que contienen algo así como planes invisibles o marcas de los órganos y del organismo completo. El desarrollo de un ratón está modelado por los campos del ratón y el de un pino por los campos del pino.
Estos campos no sólo ayudan a explicar el desarrollo normal, sino también la regeneración. Si se corta un sauce o ciertos gusanos en trozos, cada porción puede regenerarse para formar un nuevo organismo. Si se corta un imán en trozos, cada fragmento es un imán completo con su campo magnético completo.
En los sistemas organizados mediante campos, todas las partes interaccionan a través del campo del sistema completo. Por ejemplo, los planetas y el sol interactúan a través del campo gravitatorio del sistema solar. Los campos magnéticos están en el interior y alrededor de los imanes e interactúan con otros campos magnéticos cercanos y también con corrientes eléctricas. Del mismo modo, los campos morfogenéticos están dentro y alrededor de las plantas y de los animales a los que organizan, e interconectan sus partes.
Por ejemplo, a medida que un embrión de ratón se desarrolla es modelado por los campos morfogenéticos que contienen la memoria espacial de innumerables ratones anteriores y de órganos, de tejidos y de células.
Los campos morfogenéticos forman parte de una clase más amplia de campos llamados mórficos. Los campos mórficos incluyen los campos del comportamiento que subyacen a éste y al instinto de los animales. A medida que un gatito crece, sus instintos y su comportamiento van siendo moldeados mediante la resonancia mórfica de los gatos del pasado. Sus campos mórficos contienen la memoria colectiva de la especie.
Además, los campos mórficos de los grupos sociales, o campos sociales, coordinan el comportamiento de los grupos de animales tales como las colonias de termitas, las bandadas de pájaros, los bancos de peces y las manadas de lobos.
Los campos mórficos también subyacen a nuestras percepciones, pensamientos y otros procesos mentales. Los campos mórficos de las actividades mentales se llaman campos mentales. A través de los campos mentales, la mente extendida se prolonga hacia el entorno mediante la atención y la intención y se conecta con otros miembros del grupo social. Estos campos ayudan a explicar la telepatía, la sensación o sentido de ser observado, la clarividencia y la psicokinesia. También pueden ayudar en la comprensión de las premoniciones y de las precogniciones a través de la proyección de intenciones hacia el futuro.
Extraído de su obra "El séptimo Sentido"