LOS TACHYONES :
UNAS PARTICULAS ESPECIALES
En la física cuántica, el campo de energías de punto cero se considera como el centro de aparición del continuum energético y de espacio-tiempo, del cual una de las partículas elementales virtuales se denomina: el tachyón. Palabra derivada del griego "tachus" que significa rápido, da nombre a una forma de energía, la energía tachyónica, similar en concepto a la electricidad y la luz blanca visible. No obstante, las características específicas de esta partícula elemental la distinguen considerablemente de las que componen las otras dos formas de energía: el fotón y el electrón.
- Viaja más rápidamente que la luz, a velocidad supralumínica.
- Se encuentra por todas partes a la vez.
- No posee ninguna frecuencia, ningún spin y ninguna gravedad.
- Constituye la fuente de toda energía o fuerza vital llamada "prana".
- Contiene en ella todos los atributos inherentes a la creación de los universos, de toda forma de vida.
El tachyón posee pues extrañas propiedades, puesto que cuando pierde energía, su velocidad aumenta y cuando gana energía al contrario, su velocidad disminuye, siendo su velocidad más baja posible, la velocidad de la luz. Esta definición plantea el eterno problema de la causalidad, así como la revolución de la comprensión del concepto de espacio-tiempo.
Según la Teoría de la Relatividad de Einstein, ninguna masa, energía o información puede superar la velocidad de 300.000 Km/s.
Ahora bien, la rapidez de propagación del tachyón genera la posibilidad de una vuelta atrás en el tiempo, así como la presencia de objetos poseedores de una masa negativa. Lo que significa que toda partícula podría por lo tanto enviar energía o información hacia su propio pasado, formando un bucle causal desafiando las leyes del espacio tiempo lineal e ¡impidiendo distinguir el pasado del futuro!
El campo tachyónico, tradicionalmente un campo escalar, no depende de ninguna dirección particular. Su descripción considera solamente la posición respectiva de las masas específicas. Al contrario, un campo vectorial, orientado en el espacio-tiempo, describe la topología de todos los puntos del espacio.
Se construyeron algunos motores sobre la base de este campo de punto cero, ofreciendo una energía libre. Al crear un efecto de vacío, atraen y aspiran cada vez más energía, con el fin de llenar el espacio generado. Curiosamente cuanto más funcionan estos motores, más aumenta su velocidad, aunque ninguna forma de energía visible o convencional los abastece. Esta es una fuente de energía inagotable con capacidad de cubrir todas las necesidades actuales, eliminando para siempre la problemática contemporánea vinculada a la contaminación. Pero el valor económico nulo de esta tecnología no resulta atractivo a la estructura industrial militar. En efecto, el enorme presupuesto concedido a la defensa no podría ya justificarse en presencia de una energía libre, en particular, en lo referente a la conquista de recursos petrolíferos, disimulada bajo el pretexto de destruir a agresores terroristas peligrosos o a dictadores molestos. ¡Una conquista y un enriquecimiento que aprovecha solo la élite mundial!
Pero antes de darle el nombre "tachyón" a este vector de energía más rápido que la luz, basta simplemente con sustituirlo por el término "amor", para ver rápidamente lo siguiente:
Toda forma de vida, al igual que toda conciencia en este Universo Local depende de un campo de energías de punto cero, una Fuente inalterable de Amor Incondicional, para existir y para progresar. ¡Esto puede perturbar definitivamente a los científicos más expertos! Así la onda de propagación de amor resulta más rápida y más eficaz que cualquier otra onda.
La fuerza de Amor es capaz de ir más allá que cualquiera de las fuerzas que componen la teoría Unificada, puesto que las manifiesta y las asocia todas. Además, ¡no cuesta nada!
¿No se suele decir en el argot espiritual que el Amor es la “cola” que permite a los componentes del Universo conservar la coherencia de su unión?
Por lo tanto el sistema nervioso, cerebro, corazón y cada célula del ser humano equivalen a transmisores-receptores bio-orgánicos, en interrelación constante con esta Fuente como su medio ambiente familiar. Transmisores-receptores, en condiciones de absorber, integrar, transformar y utilizar tanto los recursos como la información de este campo de energía pránica.
(Extracto resumen de «Integración» de Karen Le Driand)
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