24 de junio de 2006
Puertas que se cierran; puertas que se abren
Queridos.
Nos hace muy felices entregaros este mensaje que puede ayudaros en vuestra situación actual. Si actualmente estáis experimentando algo, ya sea una situación o una relación, que no os proporciona placer y que no os aporta felicidad podéis desprenderos de ella. Es decir, podéis desmaterializarla.
Lo que tenéis ahora en vuestra vida es el resultado de lo que estuvisteis pensando el año pasado o incluso hace cinco años. Algunos de vosotros habéis mantenido largas relaciones ya sea con alguien o incluso con vuestro trabajo. Estas relaciones fueron creadas por vosotros hace ya tiempo. Ahora debéis preguntaros si aún os sirven. En otras palabras, aquello que quisisteis y decidisteis crear, ya fuese consciente o inconscientemente, hace años puede ser una manifestación que aún hoy se encuentre en vuestra vida.
Mirad a vuestro alrededor y preguntaos si aún queréis experimentar esas creaciones. Si es así regocijaos porque lo que manifestasteis en el pasado aún sigue complaciéndoos. Si no, podéis utilizar la siguiente afirmación para «desmaterializar» o neutralizar la situación.
«Estoy dispuesto/a a desprenderme de esta situación que yo creé si no es para mi mayor bien actual. Puesto que soy responsable de su manifestación, me responsabilizo también de desprenderme ahora de ella».
Se trata de una muy buena manera de desmaterializar algo que no resulte placentero. Puede que hace años tuvieseis el deseo de algo o de alguien y lo creaseis en vuestra vida con éxito. Sin embargo, puede que ahora queráis que suceda otra cosa.
Dejad que os pongamos un ejemplo concreto. Suponed que hace cinco años decidisteis poner en marcha un negocio y que hace dos años empezasteis, realmente, a funcionar en él. Sin embargo, aquí y ahora no os gusta el trabajo que estáis haciendo. La verdad es que no es lo que queréis, aun cuando hace cinco años, cuando empezasteis a pensar en ello, fuese perfecto. Es, pues, importante que «cerréis la puerta» desprendiéndoos de lo que no os está funcionando con el fin de crear algo que resulte más deseable.
Por esto hemos dado a este mensaje el título de «Puertas que se cierran, puertas que se abren». Puede que algunos os preguntéis por qué no se abren puertas en vuestra vida. Nosotros os preguntamos si habéis cerrado las que ya no funcionan. Por ejemplo, suponed que queríais tener pareja y que actualmente estáis con alguien, pero que sabéis que esta persona ya no es la adecuada para vosotros a la larga. ¿Estáis dispuestos a cerrar la puerta? ¿O continuaréis pensando que vale más el «pájaro en mano» que «los ciento» que puedan llegar volando a vuestras manos un poquito más adelante?
Por favor, queridos, tened el valor de desprenderos de lo que ya no os funcione. ¿Cuán duro puede resultar desprenderos de lo que ya no queréis? ¿Cuán duro puede resultar reconocer que lo que manifestasteis, debido a vuestros pensamientos pasados, no es lo que queréis hoy? No estaréis demostrando que os equivocasteis: estaréis aceptando el hecho de que sois individuos sumamente creativos.
Lo que creasteis con vuestros pensamientos pasados podéis crearlo de nuevo con vuestros pensamientos presentes. Utilicemos el ejemplo de una relación con vuestra pareja. Por favor, seguidnos en esto y confiad en vuestra gran capacidad de crear. Si en el pasado tuvisteis pensamientos y deseos que os llevaron a crear a la persona con la que estáis actualmente, ¿por qué no creéis que los pensamientos y deseos que tengáis hoy crearán, también, en vuestro futuro a alguien que encaje con ellos?
Siempre estáis creando. Esta capacidad no cesa jamás y no decrece con la edad. Lo que sí disminuye a veces con ésta es la capacidad de imaginar que cualquier cosa es posible. Os pedimos que abráis la puerta a todas las posibilidades, al igual que hacíais cuando erais jóvenes soñadores. Si creéis que las posibilidades disminuyen con la edad es sólo debido a vuestras creencias de que lo hacen.
Para que se abra una puerta nueva debéis cerrar la vieja. Así pues, desprendeos de lo que no funcione: cerrad esa puerta. Todo aquello que no os gusta de vuestra situación actual está, simplemente, esperando a que cerréis la puerta. De este modo podéis concentraros realmente en lo que sí queréis, y, tarde o temprano, ello debe manifestarse.
Recordad que si os concentráis en lo que no queréis ello seguirá, también, estando en vuestra vida, porque es a través del pensamiento como se crea todo. Así pues, limitaos a repetir la afirmación con tanta frecuencia como sea necesario y después concentraos rápidamente en lo que sí queréis.
Para abrir la siguiente puerta u oportunidad, podéis centraros en lo que deseáis ahora y ver la puerta abriéndose a ello. Así pues, sea lo que sea lo que queráis o deseéis centraos en ello y ved ante vosotros una puerta que se abre a vuestros sueños hechos realidad. Y así será.
Muchos de vosotros estáis concentrándoos en puertas que se abren y habéis olvidado que antes de que pueda manifestarse lo nuevo debéis cerraros a lo viejo. Así que divertios un poco y cerrad esas puertas de un portazo. Os hará sentir tan bien... Y después volved a sentaros y comenzad a ver cómo se abren de par en par las puertas a las nuevas manifestaciones. Las puertas están, simplemente, esperando abrirse.
Todos vuestros deseos y todas vuestras voluntades constituyen las más poderosas fuerzas de energía creativa del universo. Así pues, enfocad vuestra energía de acuerdo a ello y veréis el éxito en muy poco tiempo. En otras palabras, hoy estáis creando la vida de mañana. Y después, cuando esos deseos se materialicen podéis vivir un tiempo con ellos y empezar de nuevo el emocionante proceso, si lo deseáis.
Puertas que se cierran. Puertas que se abren.
Disfrutad.
(Mensaje recibido por Phoebe Lauren; phlauren@aol.com)